GRC · Riesgo en tierra
Ground Risk Class. Cuánto daño puede causar el dron a personas en el suelo si algo falla. Se mide según dimensión, energía de impacto y densidad de población sobrevolada.
Qué es la SORA, cómo se calcula el riesgo en tierra y en aire, qué es el SAIL y los OSO, y cómo todo eso acaba en tu EARO para AESA. La guía que nos habría gustado tener cuando empezamos a pelear con la categoría específica.
Toda la SORA gira en torno a cuatro conceptos encadenados. Entiéndelos y entiendes el método: el riesgo en tierra y en aire se combinan en un nivel de exigencia, y ese nivel te dice qué medidas de seguridad debes demostrar.
Ground Risk Class. Cuánto daño puede causar el dron a personas en el suelo si algo falla. Se mide según dimensión, energía de impacto y densidad de población sobrevolada.
Air Risk Class. Probabilidad de encontrarte a otra aeronave en el espacio aéreo donde vuelas. Depende de la altitud, el tipo de espacio y el entorno.
Specific Assurance and Integrity Level. El resultado de cruzar GRC y ARC: del SAIL I al VI marca cuánta robustez exige tu operación.
Operational Safety Objectives. La lista de medidas que debes cumplir y su nivel de robustez (bajo, medio, alto), determinada por tu SAIL.
SORA son las siglas de Specific Operations Risk Assessment: una metodología armonizada para evaluar el riesgo de una operación con aeronaves no tripuladas (UAS) que no encaja en la categoría abierta. Nació en el seno de JARUS y la adoptó EASA como marco de referencia europeo; en España la autoridad que aplica y autoriza es AESA. Su base legal es el Reglamento de Ejecución (UE) 2019/947, complementado por el Reglamento (UE) 2019/945 sobre los requisitos de los propios drones.
La idea es sencilla, aunque el documento original asuste: en lugar de prohibir o permitir por categorías rígidas, SORA te obliga a demostrar que entiendes el riesgo de tu operación concreta y que has puesto las medidas adecuadas para mantenerlo bajo control. No es papeleo por papeleo: es la forma de que una operación compleja —un vuelo BVLOS de inspección, un sobrevuelo controlado de zona urbana, una entrega— sea trazable y defendible.
La SORA aplica solo a la categoría específica. Si tu vuelo encaja en la categoría abierta (dron ligero, VLOS, lejos de personas) no necesitas SORA. Y si encaja en un escenario estándar (STS) o en un PDRA (evaluación de riesgo predefinida ya publicada por la autoridad), tampoco haces la SORA completa: usas la evaluación ya hecha. La SORA entra en juego cuando tu operación es lo bastante particular como para que nadie la haya evaluado por ti.
El GRC (Ground Risk Class) mide cuánto daño podría causar tu dron a personas en el suelo si pierdes el control. Se determina cruzando dos factores: las características del dron (su dimensión característica y la energía cinética que llevaría en un impacto) y la densidad de población del área que sobrevuelas —desde zona despoblada hasta concentración de personas.
Primero obtienes un GRC intrínseco: el riesgo «de partida», sin medidas. Después puedes reducirlo aplicando mitigaciones en tierra: restringir el área sobrevolada para que no haya gente debajo, instalar un paracaídas de recuperación, limitar la energía de impacto o disponer un plan de respuesta a emergencias. Cada mitigación tiene un nivel de robustez (bajo, medio, alto) que debes justificar; cuanto más sólida, más baja el GRC.
El ARC (Air Risk Class) estima la probabilidad de encontrarte con otra aeronave en el espacio aéreo donde vuelas. No mide el daño en tierra, sino el riesgo de colisión en el aire. Depende sobre todo de la altitud, del tipo de espacio aéreo (controlado, no controlado, entorno de aeródromo) y del entorno operacional —urbano, rural, atmosférico.
El ARC va del ARC-a (riesgo más bajo) al ARC-d (más alto). Igual que en tierra, puedes aplicar mitigaciones tácticas para reducir el riesgo residual: elegir un espacio aéreo más despejado, coordinarte con los servicios de control, usar sistemas de detección y evasión o restringir la ventana temporal de vuelo. Aquí es donde entra la consulta de zonas geográficas UAS de ENAIRE, que te dice qué restricciones aplican a tu ubicación antes de planificar nada.
Una vez tienes el GRC final (tras mitigaciones en tierra) y el ARC residual (tras mitigaciones en aire), los cruzas en la tabla SAIL. El SAIL (Specific Assurance and Integrity Level) es el corazón del método: un número del I al VI que representa cuánta confianza, robustez y rigor exige tu operación. A mayor SAIL, mayor nivel de garantía debes demostrar.
El SAIL no es una nota que apruebas o suspendes: es un nivel de exigencia. Un SAIL I corresponde a una operación de riesgo bajo con requisitos ligeros; un SAIL VI exige un nivel de integridad cercano al de la aviación tripulada. Tu objetivo como operador suele ser bajar el SAIL con mitigaciones bien justificadas, porque cada nivel que reduces te ahorra obligaciones en el paso siguiente.
Los OSO (Operational Safety Objectives) son la lista concreta de objetivos de seguridad que tu operación debe cumplir. Cubren cosas como la competencia del piloto a distancia, el diseño y fiabilidad del dron, los procedimientos operacionales, el mantenimiento, la respuesta a condiciones externas o la coordinación con el espacio aéreo.
La clave es que tu SAIL determina qué OSO aplican y con qué robustez. Un mismo OSO puede exigirse con robustez baja en un SAIL II y con robustez alta en un SAIL V. Para cada OSO aplicable tienes que demostrar el cumplimiento: describir la medida, aportar evidencia y justificar que su nivel de integridad y garantía es el que pide tu SAIL. Aquí es donde una gestión ordenada de tu flota y tus pilotos —licencias, formaciones, mantenimiento preventivo— deja de ser burocracia y se convierte en la evidencia que sostiene tus OSO.
Hacer la SORA en tu cabeza no vale de nada si no la documentas. El EARO (Evaluación de Riesgo de la Operación) es el documento que recoge todo el análisis —ConOps, GRC, ARC, SAIL, OSO y sus evidencias— y que presentas a AESA para solicitar la autorización operacional. La SORA es el método; el EARO es el entregable.
Un buen EARO es coherente de principio a fin: el riesgo que declaras en tierra y en aire tiene que casar con el SAIL que obtienes, y los OSO que cumples tienen que corresponder a ese SAIL. AeroCopi construye el EARO en PDF a partir de los datos de tu calculadora SORA 2.5 y de tu operación, de modo que la trazabilidad está garantizada y no tienes que copiar cifras a mano entre documentos.
Nota: contenido informativo; no constituye asesoramiento legal. La fuente oficial es AESA y el marco EASA. Verifica siempre la versión vigente de SORA 2.5 y de la normativa aplicable antes de planificar tu operación.
El flujo GRC → ARC → SAIL → OSO dentro del producto, persistente y trazable.
Cuándo entras en específica, qué vías hay (STS, PDRA, SORA) y qué exige cada una.
Estructura y recursos para plasmar tu SORA en el documento que presenta a AESA.
SORA (Specific Operations Risk Assessment) es la metodología que EASA y AESA usan para evaluar el riesgo de una operación de dron en categoría específica. La versión 2.5 es la vigente y te lleva paso a paso desde el riesgo en tierra (GRC) y en aire (ARC) hasta un nivel de garantía (SAIL) y una lista de objetivos de seguridad (OSO) que debes cumplir.
Cuando tu operación cae en la categoría específica: vuelos BVLOS, sobre concentraciones de personas, con drones por encima de los límites de la categoría abierta o fuera de un escenario estándar (STS) o de un PDRA predefinido. Si tu vuelo encaja en un STS o PDRA ya publicado, no necesitas hacer la SORA completa: usas la evaluación de riesgo ya hecha por la autoridad.
No. La SORA es el método de análisis de riesgo; el EARO (Evaluación de Riesgo de la Operación) es el documento que recoge ese análisis y lo presenta a AESA para solicitar la autorización operacional. Dicho de otro modo: haces la SORA y el resultado lo plasmas en el EARO. AeroCopi genera el EARO en PDF a partir de los datos de tu SORA y tu operación.
La 2.5 reordena y aclara el proceso respecto a la 2.0: ajusta la determinación del GRC, integra mejor el concepto de población sobrevolada, refina la tabla SAIL y precisa los criterios de robustez de los OSO. Es la versión de referencia del marco EASA y la que debes usar hoy. Verifica siempre la edición vigente en la fuente oficial.
Sí. Aplicando mitigaciones reduces el riesgo y, con ello, el SAIL resultante. En tierra puedes reducir el GRC con medidas como restringir el área sobrevolada, usar paracaídas o limitar la energía de impacto. En aire puedes reducir el ARC eligiendo espacio aéreo más despejado o coordinando con otros usuarios. Cada mitigación debe justificarse y documentarse con su nivel de robustez.
AeroCopi tiene una calculadora SORA 2.5 que te guía por el flujo GRC → ARC → SAIL → OSO de forma persistente, editable y trazable, y luego genera el EARO en PDF listo para AESA. No sustituye tu criterio como operador ni el de AESA: estructura el trabajo, evita errores de cálculo y te ahorra el papeleo, pero la responsabilidad de la operación sigue siendo tuya.