Cuántos operadores de drones hay
en España, en cifras
150.332 operadores registrados en AESA al cierre de 2025. Pero solo 88 autorizaciones en categoría específica, unas 432 declaraciones de escenario estándar vigentes y 1 único LUC en todo el país. La distancia entre esas cifras es la verdadera radiografía del sector.
150.332 registrados: la base es enorme
Empecemos por el número que casi siempre se cita solo: a cierre de 2025 había 150.332 operadores de drones registrados en AESA, según el Observatorio del sector de los drones de la DGAC. Es un 26% más que el año anterior, con Andalucía, Madrid y Cataluña a la cabeza y más de 1.600 operadores extranjeros inscritos. El sector crece, y crece rápido.
Conviene, eso sí, leer el dato con precisión. Es la fotografía a 31 de diciembre de 2025, no una cifra viva de hoy. Y un «operador registrado» es cualquier persona física o jurídica que se ha dado de alta en el registro: la mayoría lo hace para volar en categoría abierta, que es donde caben la práctica totalidad de los vuelos recreativos y buena parte de los profesionales sencillos. Estar en el registro no habilita para operar en categoría específica.
Lo mismo pasa con los «pilotos remotos» que publica AESA (142.809): esa cifra se aproxima al número de certificados de formación básica A1/A3 emitidos, no a personas físicas distintas verificadas una a una. De hecho, durante 2025 se emitieron más de 262.000 certificados de todo tipo (262.885 acumulados a abril de 2026). Son títulos, no individuos: una misma persona puede acumular varios.
La cúspide: 88 autorizaciones y 1 LUC
Ahora subamos a la parte alta de la pirámide, la de la operación profesional avanzada. Aquí las cifras se desploman. A junio de 2026, las autorizaciones operacionales en categoría específica concedidas por AESA —las que exigen una evaluación de riesgo individual aprobada— eran 88. Es el 0,06% de los 150.332 operadores registrados. Dicho de otro modo: por cada operador con una autorización operacional en vigor hay más de mil quinientos que no la tienen.
El nivel máximo de madurez, el certificado de operador de UAS ligeros (LUC) —que permite a una empresa autoevaluar y autorizar sus propias operaciones dentro de su alcance—, lo tiene una sola organización en toda España. Un LUC. La cúspide de la pirámide del sector es, hoy, una empresa.
Y sin embargo el crecimiento porcentual es notable: esas autorizaciones pasaron de 54 en febrero a 71 en abril y a 88 en junio de 2026 — un +63% en cuatro meses. El techo real de lo operado se marcó el 30 de junio de 2026, cuando AESA concedió a CATUAV la primera autorización SAIL III de España: transporte de mercancías no peligrosas en BVLOS sobre zona poblada con el dron Eiger 3 de RigiTech. La distancia entre «me registro» y «opero un SAIL III» es exactamente el trabajo que la mayoría no llega a hacer.
Los STS: cientos, no miles (y por qué)
Entre la base y la cúspide están los escenarios estándar (STS), la vía declarativa a la específica. A junio de 2026 había 356 declaraciones STS.UE.01 (VLOS en entorno poblado, dron C5) y 76 STS.UE.02 (BVLOS con observadores en entorno poco poblado, dron C6). En total, unas 432 declaraciones europeas vigentes.
Ese número sorprende a quien recuerda las cifras de hace un año, cuando se contaban por miles. La explicación está en la transición normativa: los escenarios estándar nacionales (STS-ES-01 y STS-ES-02), que sumaban unas 9.700 declaraciones, caducaron el 31 de diciembre de 2025. Miles de operadores que declaraban en el marco nacional se quedaron sin cobertura de golpe, y las declaraciones europeas —que exigen dron con etiqueta de clase C5 o C6— todavía se están rehaciendo desde cientos. Si operabas con un STS nacional, la migración no es opcional: la tienes explicada paso a paso en cómo migrar tras la caducidad de los STS nacionales.
El agro tira del carro
Si un vertical se está profesionalizando más rápido que ningún otro, es el agrícola. Las autorizaciones para tratamientos fitosanitarios basadas en la evaluación de riesgo predefinida PDRA.S01.F pasaron de 234 en febrero a 413 en junio de 2026: un +76% en cuatro meses, el ritmo más alto de todas las categorías de autorización. Hay más autorizaciones PDRA agrícolas (413) que autorizaciones operacionales genéricas (88) y declaraciones STS.UE.02 (76) juntas.
La razón es económica y de caso de uso: la fumigación con dron tiene un retorno directo, medible y repetible, lo que empuja al agricultor o a la empresa de servicios a formalizar la operación en específica antes que en sectores donde el vuelo es esporádico. El ecosistema de formación acompaña: las entidades reconocidas para impartir formación práctica en escenarios europeos crecieron de 160 (febrero) a 176 (junio de 2026).
La lectura honesta de la pirámide
Puestas en fila, las cifras dibujan una pirámide brutal: 150.332 operadores registrados, unas 432 declaraciones STS vigentes, 88 autorizaciones operacionales y 1 LUC. La inmensa mayoría del sector vuela en categoría abierta o no vuela de forma profesional. Subir de nivel no lo frena el dron —el hardware está resuelto y es barato—, lo frena el expediente: la evaluación de riesgo, la documentación y el trámite ante AESA.
Eso es a la vez la mala y la buena noticia. Mala, porque el papeleo aparta a operadores perfectamente capaces de operar bien. Buena, porque el cuello de botella es abordable: no necesitas otra flota, necesitas hacer bien el trámite. Si no sabes siquiera en qué categoría cae tu operación, la calculadora de categoría te sitúa en minutos; y si vas a montar la estructura desde cero, la guía para crear una operadora de drones ordena los pasos.
Cuando la operación toca específica, el trabajo mecánico es precisamente lo que AeroCopi automatiza: el módulo de compliance recorre la metodología SORA 2.5 con los datos reales de tu flota y tus pilotos y genera el expediente —EARO, Manual de Operaciones y las declaraciones literales que espera ver AESA— con un motor determinista y verificado, no a golpe de plantilla. Que el cuello de botella sea el papeleo deja de ser una excusa para quedarse en la base de la pirámide.
Contenido informativo; no constituye asesoramiento legal ni regulatorio. Cifras del Observatorio del sector de los drones (DGAC), con datos de AESA, consultado en julio de 2026. El dato de 150.332 operadores corresponde al cierre de 2025; los «pilotos remotos» se aproximan a los certificados A1/A3 emitidos, no a personas físicas distintas verificadas. Verifica siempre las cifras y las condiciones vigentes en las fuentes oficiales antes de tomar decisiones.
Sobre las cifras del sector
Al cierre de 2025 había 150.332 operadores de drones registrados en AESA, según el Observatorio del sector de los drones de la DGAC (cifras de AESA), un 26% más que el año anterior. Andalucía, Madrid y Cataluña encabezan el registro, y hay más de 1.600 operadores extranjeros inscritos. Conviene leer el dato con cuidado: es la foto a 31 de diciembre de 2025, no una cifra viva, y estar registrado como operador no equivale a estar habilitado para volar en categoría específica.
Muchos menos de los que parece. A junio de 2026 había 88 autorizaciones operacionales en categoría específica concedidas por AESA y unas 432 declaraciones de escenario estándar europeo vigentes (356 STS.UE.01 más 76 STS.UE.02). Es decir: frente a más de 150.000 operadores registrados, la operación profesional avanzada en específica la sostienen unos pocos cientos de expedientes. El resto vuela en categoría abierta o no ha dado el salto.
Porque el cuello de botella no es la tecnología ni el dron, es el expediente. Subir de la categoría abierta a la específica con autorización operacional obliga a recorrer la metodología SORA —calcular GRC y ARC, llegar al SAIL, cumplir los OSO— y documentarlo todo en una EARO y un Manual de Operaciones. Es un trabajo técnico y normativo que la mayoría de operadores pequeños no acomete. Por eso las 88 autorizaciones crecen deprisa en porcentaje (+63% en cuatro meses) pero siguen siendo una cifra minúscula en términos absolutos.
Son autorizaciones operacionales para tratamientos fitosanitarios y trabajos agrícolas basadas en una evaluación de riesgo predefinida (PDRA). Pasaron de 234 en febrero de 2026 a 413 en junio, un 76% más en cuatro meses: es el vertical que más rápido se está profesionalizando en España. El agro tiene un caso de uso claro, repetible y con retorno económico directo, lo que empuja a los operadores a formalizar la operación en específica antes que en otros sectores.
No. Las declaraciones basadas en los escenarios estándar nacionales (STS-ES-01 y STS-ES-02) —unas 9.700 en total— caducaron el 31 de diciembre de 2025. Quien quiera seguir operando en escenario estándar tiene que declarar el europeo STS.UE.01 o STS.UE.02, con dron de clase C5 o C6. Esa caducidad explica en parte el contraste de las cifras de 2026: miles de declaraciones nacionales desaparecieron y las europeas todavía se cuentan por cientos. Tienes el detalle de la migración en la guía correspondiente.
La primera autorización de nivel SAIL III de España la concedió AESA el 30 de junio de 2026 a CATUAV, para transporte de mercancías no peligrosas en BVLOS sobre zona poblada con el dron Eiger 3 de RigiTech. Es un hito porque el SAIL III implica un nivel de robustez y de exigencia documental muy superior al de un escenario estándar: marca el techo actual de lo que se opera con autorización individual en el país.
¿Listo para subir de la base a la categoría específica?
El dron ya lo tienes; el freno es el expediente. Recorre SORA 2.5 con los datos reales de tu flota y tus pilotos y genera la documentación completa para AESA sin reescribir nada a mano. Cancelas cuando quieras y el soporte es en español.